Bridge

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lunes, 14 de noviembre de 2011

Un show a corazon abierto

La mañana brillante se levanto emocionalmente tempestuosa. Aun se veían en la ciudad algunas caras de domingo trasnochadas pero totalmente ajenas al acontecimiento que a mi y a mis compañeros nos unió en un mismo punto de encuentro ya entrada la mañana. Después de algunos percances, 19 por un lado y 2 sueltos por otro cual héroes de alguna mitología conocida, 21 partimos en busca de la banda perfecta hacia la ciudad de La Plata en Buenos Aires. El viaje fue ameno, mas cómodo para algunos, menos para otros; pero en el aire se sentía la emoción y la alegría pululante entre asiento y asiento. Vía mensajes de texto estábamos conectados con los otros q por suerte iban definitivamente mas cómodos.
Los por menores del viaje son irrelevantes para nuestra empresa, sin embargo se plantaron algunas dudas y hasta hubo un concurso para saber con que canción abriría la noche la banda... como después pudimos corroborar ninguno acertó en concreto. Cerca del show la comunidad se separo y algunos tomaron el camino definitivo, otros, recorrimos la zona en busca de alguna bebida que reconfortara la ansiedad y que liberara un poco mas la tensión que se generaba en todo momento.
La Plata, en la cercanías del Estadio, era una ciudad tomada. La sensación era religiosa. Todos en un mismo lugar con un mismo objetivo, con las mismas expectativas, ahí fue cuando comencé a entender que este publico no era aleatorio. Todos parecíamos viejos conocidos. No había sospechas de nadie y caminábamos envueltos en total confianza y seguridad de que ese, era el lugar donde debíamos estar.
El alcohol, en cantidades pequeñas obviamente, surtió un efecto mas que relajante. Nos sentamos un rato y hablamos mientras mediante la tecnología nos comunicábamos con los que ya estaban adentro. Luego nos contaron, y pudimos corroborar, que se habían enojado por las ubicaciones y que renegaban de su suerte. No puedo negar que yo mismo una vez dentro y ubicado renegué un poco del lugar que nos toco. Era en una ubicación lateral, por ende el angulo vista-escenario no era del todo bueno. Ya hablaban de que no se alcanzaba a ver la batería. Pero todo esto antes de llegar no lo sabíamos. Si sabíamos que el aire se levantaba de a poco y que la temperatura bajaba en el exterior pero en el interior la intensidad nos hacia presa de las mas nítidas emociones. Entonces comenzamos a hablar de música. No puedo negar el conflicto interno que me sugiere esto en esta sociedad y en sus patrones obtusos. Ahí entran los amigos para acompañar un poco mi tormento y para aliarse a que aquella incertidumbre no es solo mía si no que a todos nos pasa.
Cuando la ultima malta estaba a medio terminar partimos ya para el estadio. Fue una caminata despreocupada como si anduviéramos de turistas por la ciudad. Hasta que el primer vallado apareció y ahí nos separamos en grupos mas chicos una vez mas pero ya llenos de emoción, una despedida con abrazos como deseando los mejores anhelos en lo que seguro iba a ser un viaje de ida.

A medida que nos acercábamos la imponente infraestructura del Estadio Único desconocido para mi fue asombrosa. Bellisimo por fuera y por dentro. Subimos una ultima calle empinada y después de 4 controles ahí estábamos. De cara lateral derecha al escenario. La Banda soporte ( X, se llamaba) sonaba un poco ahogada aun... necesitaba de la gente para que el sonido no rebote tanto. Eran jodidamente californianos no había dudas, entre pases rockabilescos punks, con guitarras furiosas y voces desprolijas daban un cierto aire aficionado al lugar. No creo que mis compañeros lo hayan sentido... pero daba la impresión de que esa banda de músicos bastante adultos hacían lo que querían y que eran sumamente apoyados. Pero el encono máximo fue la salida de EDDIE VEDDER para cantar una canción con ellos. Se lo veía como un invitado, el se ponía en ese lugar, el genera esa clase de respeto hacia sus compañeros de ruta. La gente de golpe se agolpaba ante las vallas para poder creer lo que estaban viendo... Vedder canto y se fue agradeciendo presentando a la banda y dando su pleno apoyo a ella. Los ánimos comenzaron a incrementarse.

El tiempo de espera para que la banda salga se hizo confuso. Sentíamos una pesadumbre y se sintió el deseo de no haber elegido la entrada mas cara para este show. Sin embargo muy adentro yo sabia que no importase donde estuviese, con la banda sonando la cosa seria distinta, por que es evidente que no se trata de ver solamente.

Un piano que incrementaba su volumen lentamente anunciaba el comienzo. Sono un minuto mas o menos hasta que las luces se apagaron por completo y ahí estuvo... el primer estallido de la noche. La gente se preparo sin estarlo. La gente se alió al sonido de los primeros acordes de Release Me, una canción que extrema la gloria y el sentido de pertenencia. Como Vedder habla a su padre, así nosotros hablábamos y gritábamos, vitoreábamos y acompañábamos los primeros gritos de Releaaaaaasssssseeeee meeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!!!!. El estadio entero estaba a corazón abierto, al igual que lo estaba la banda. De ahí en mas solo fue intercambio. No hubo una relación de poder "ustedes y nosotros". La comunion fue total y el estadio completo fue un solo cuerpo con, quizás, una cabeza, una guía, pero eran todas partes de un mismo ser.

Release termino... y no podíamos creer donde estábamos. Vinimos a buscar la banda perfecta pensando que la íbamos a encontrar en un escenario pero la realidad es que la banda perfecta fuimos todos. Eso es lo que hace a PEARL JAM la mejor banda del mundo.

Contar el show o el Track list (que fue aplastante) es quizás redundante pues es lo que hacemos todos cuando salimos, pero solo los que estuvimos ahí pudimos compartir esto que fue mágico. Eddie Vedder, Stone Gossard, Jeff Ament, Mike Mcready, Matt Cameron y Boom Gaspar son músicos por antonomasia y lo mas importante de todo es que son personas fabulosas y eso se puede sentir. En los ojos de cada uno de ellos, en como se movieron, en las sonrisas, no solo disfrutamos con ellos si no ellos también con nosotros... una vez mas Eddie dijo "les tendríamos que pagar nosotros a ustedes"... El show siempre fue cuesta arriba. Tocaron 3 hs casi con la misma intensidad. Los pormenores ( lugar, sonido... boludeces) son mas que ínfimos, o quedan ínfimos...

No se podían ir. No se querían ir. La alegría que nos dejaron creo que va a durar muchos años.
Pearl Jam es sin lugar a dudas la mejor banda del mundo... si... y también con ver estadios y shows y vivos y bandas puedo decir que el publico de Pearl Jam en Argentina es el mejor publico del mundo. Quienes estuvieron en el Campo me lo confirmaron. Todos respetuosos, tratándose de cuidar. Novios, Padres e hijos, amigos y amigas... todos coexistiendo sin violencia y con mucha energía...

Lunes... el viaje de vuelta, el cansancio y la paz... pudimos dormir tranquilos... encontramos lo que fuimos a buscar... agradecer queda chico... pero hay que hacerlo... gracias Pearl Jam!

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