Las primeras oleadas de fresco me depositan en la realidad de que en menos de lo que pienso, el invierno va a estar acá para atacar con sus fantasmas. La angustia de los lunes se traslado a los jueves por segunda vez. No tengo mis miércoles de desahogo sin embargo no se si sera una cuestión casual.
Cuestión que no quiero hacer una entrada decaída. Una entrada fría y gris, por que aunque el día este así yo se que en otra parte el sol brilla con otra cercanía y otra intensidad. La playa de mis amores esta allá, esperándome para cuando tenga tiempo, con sus olas, su arena, con el mar que me habla siempre desde lo mas profundo.
Pienso también que en la vorágine de los días me olvide de escribir estas sensaciones que me provoco el mar. Una de ellas era la de constante dialogo. Escuchar el mar como a un ser adulto, retándolo pero a la vez respetándolo, fue de las interacciones mas fuertes que tuve aquellos días al norte de este continente. Del lado Pacifico, que de pacifico no tuvo nada, el tumultuoso mar me revolcó mas de una vez por los aires y el agua, con tabla o sin ella ( la fiel compañera ).
Esta ahí. Pero ahora tengo otro mar. Un mar menos visible y mucho menos amistosos. Nos revuelca desde dentro con fuerza inconmensurable y nos enfrenta a nosotros mismos una y otra vez. Entre los espejos grises, los sonidos discordantes y el humo me envuelvo en un halo de putrefacción humana día a día. No es que no crea en un bien mayor... es que he dejado de ser naif por momentos.
Cuando me alcanza la oscuridad no hay nada que la detenga, escarbo en las profundidades de la miseria del hombre, de las cuales solo me siento testigo, no testimonio. Ahí es donde me detengo, donde se acumula la angustia en las entrañas, cuando entiendo esta alineación neutral de veedor de esta guerra. No creo ser del todo malvado pero tampoco del todo bondadoso. Y me seduce... me seduce de una manera que no puedo explicarlo. Meterme ahí donde nado entre la mierda..., eso... es casi como un placer oculto. Dejarme arrastrar por eso que existe desde que existe el hombre, es como querer encontrar de que estamos hechos y descubrirlo. Engaños, miserias, odio... pero esa oscuridad es el complemento que también me hace entender la luz.
Entonces después de los accesos, la ansiedad, la angustia y a veces hasta el pánico, me calmo. Una calma resignada primero pero esperanzadora después... diciéndome que la luz también existe. Existe... debo repetírmelo por que aquello de que sin oscuridad no hay luz y sin luz no hay oscuridad es una lógica barata y bastante falaz. La respuesta es que si todo estuviera sumido en tinieblas la ausencia de tinieblas no seria la luz... y viceversa.
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