Nunca fui un entusiasta de la luz. Eso esta mas que claro. Siempre preferí mantenerme en las sombras, salvo, cuando elegía estar en un escenario donde la sombra bailaba por dentro. Pero esto es otra cosa, esto es como un juego doloroso y silencioso que se vuelve a ensanchar mucho tiempo después. Sin embargo hay una complicidad conmigo mismo. No me lo quiero decir diciendomelo. Pero bajito. Me susurro al oído que esto lo elijo por que me excita. Por que todo lo que sentía perdido quizás vuelva a reflotar y como un naufrago que encuentra una excusa para salir de la isla me voy a naufragar.
Y naufrago por sensaciones olvidadas, que hago reflotar. Para que? para darme ánimos. Para querer creer que lo que alguna vez sentí en verdad existe y que el mundo no se devoro todo lo que quedaba del hombre. Para creer que las mascaras que usamos a diario todavía pueden caer para darle espacio a la risa autentica, a la lágrima autentica, a la sangre autentica que aun corre por estas venas.
Ahí mismo recordar. Recordar, como alguna vez he dicho, para fundamentar nuestra existencia; allá y acá. Tumultuosos pero profundos los recuerdos se alzan como las velas de un barco que encallo durante largos años y que ahora vuelve a navegar hacia costas olvidadas.
Pero por que a ella? Por que escribirle sin que sepa que le escribo? Por que escribirle desde las sombras que tanto bien me hacen?. Otra vez oculto por miedo? no, esta vez no. Es respeto. Respeto al tiempo y a los Dioses Interiores que opinan que esto solo es un espejismo del oasis que te gustaría que fuera. Del oasis que seria hermoso!!! si!!!. Un oasis donde calmar la sed, donde recostarme a la sombra. Donde recostarme con ella. En una cama vieja. En un altillo. En sótano. En un balcón. En la terraza. Donde sea. Poco después la noche y el silencio y seguir mirando el cielo como si no existiese el tiempo, como si nunca nos hubiésemos encontrado con el mundo abofeteándonos la cara, como si nunca nos hubiésemos abofeteado la cara, como si solo aquel momento, que es el barco que ha avistado tierra, se hubiese detenido y nada hubiese sido de los años, del tiempo, del espacio, y de todos los factores que son excusas que alimentan estas ganas de no hacer nada por respeto. Y un poco por intuición. Si... o es de lo que quiero convencerme. Es que es tan difícil ser sincero con uno mismo. Uno está a la deriva, en alta mar en una balsa muerto de hambre y nunca piensa que un barco mercante quizás lo va a rescatar... pero esta dentro de las posibilidades... y entonces lo piensa. Entonces la contradicción se vuelve algo tan nuestro y tan amable que lo dejamos ahí.
Así. Igual. Te dejo ahí. Mientras yo me mantengo oculto de la luz de tu amor. Por que siempre... me gustaron las sombras.
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