Escribir recién llegado el lunes y con cierta calma es algo que no me pasa muy seguido. Los lunes son de pánico y miedo. Los lunes son los días grises no importa que pase afuera. Pero... después de todo es solo un día mas. Escribo por que tengo una sensación de calma extraña, muy extraña para un lunes. Una calma por la que clamo sea para todo el día al menos.
A medias los relatos de las vacaciones, ya extraño aquel lugar de olas furiosas, de arena caliente, de viajeros, de buenos momentos... no extraño las vacaciones en si. Extraño la sensación de estar en un lugar en el que debía estar y eso es lo que me viene pasando.
Afuera corre una mínima lluvia que puede crecer o decrecer según el estado de animo del tiempo que últimamente, se parece mucho al mio. De la excitación del fuego a la calma de la lluvia pasando por una terrible tormenta... así... nos cruzamos.
Entre refutaciones sobre el síndrome del "príncipe azul", este ultimo fin de semana se lleno de casos extremos y extraños. Pero el sábado a la mañana donde el viernes aun no había acabado volví a sentirme como un niño... viajando... haciendo de esas cosas que le gustan solo a los niños.
Estas pequeñas sensaciones, con INCUBUS de fondo van percibiendo un lunes que quizás después de todo... no sea tan malo. Quizás después de todo... no sea tan malo comenzar.
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